Definimos la pregunta antes de medir
Cada prueba parte de un uso concreto: resolución, frecuencia objetivo, tipo de juego, presupuesto y restricciones reales. Un producto no obtiene un veredicto universal.
Medimos rendimiento y consistencia
Cuando corresponde, observamos medias, percentiles bajos, latencia, temperaturas, ruido, consumo y estabilidad. Indicamos la configuración y los límites de la muestra.
El número no reemplaza el uso
Ergonomía, software, montaje, mantenimiento y calidad percibida pueden cambiar una compra. Diferenciamos siempre medición, observación e interpretación.
Coste total, no solo precio
Comparamos lo que cuesta comprar, alimentar, refrigerar y actualizar. La recomendación final responde a quién le conviene, quién debería evitarla y qué alternativa de escenario existe.